Equipos desbordados, clientes insatisfechos
Cuando una empresa recibe quejas reiteradas de sus clientes, la respuesta más frecuente es la misma: capacitar al equipo de atención, reforzar los protocolos de trato y establecer estándares de servicio más exigentes. Sin embargo, ese diagnóstico suele atacar el síntoma sin tocar la causa. La insatisfacción del cliente, en la mayoría de los casos, no es un problema de actitud ni de disposición. Es la consecuencia directa de una operación interna que no tiene la capacidad, los procesos ni las herramientas para responder a lo que el negocio demanda.
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