El valor del ritmo bajo: cómo usar el inicio de año para pensar
En muchas organizaciones, los períodos de menor actividad operativa suelen ser percibidos como tiempo perdido. Meses como enero y febrero, atravesados por vacaciones, menor demanda y agendas más livianas, se asocian con baja productividad y falta de foco. Sin embargo, esta lectura responde a una concepción limitada del trabajo, donde producir equivale únicamente a ejecutar tareas bajo presión.
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